En el mirador, el lugar privilegiado de nuestra viña, se impone el solitario espino, centinela de nuestros mejores y mas antiguos viñedos de uvas tintas. Testigo de los furiosos días de viento, de la calidez del sol, de la mística neblina, de noches estrelladas y la apaciguante brisa marina. Mezcla deliciosa, soberbia y única que inunda los sentidos, para dar vida a este Gran Vino.