BUSCADOR

Casa Mirador

Queríamos que Casa Mirador fuera una colección de sensaciones unidas por una atmósfera de contemplación y tranquilidad. Cada espacio es de absoluta admiración”

Al llegar a El Mirador, un Espino centenario recibe a cada visitante, acompañado desde el fondo por un ventanal de 10 mt de largo. Antes de entrar a Casa Mirador, nos encontramos con una terraza que se asoma sobre las parras. Desde aquí se siente el suave murmullo del agua brotando en el Patio de Acceso. El espacio es solemne y tranquilo.

Un camino de flores y piedras delimita el paisaje cercano. Las únicas formas distinguibles son tres construcciones geométricas que se abren paso entre las flores. El Patio de Acceso es estrecho, altas paredes recortan el cielo con su geometría y un velo de agua moja un bloque escultórico de hormigón negro.

Al ingresar a la Casa, nos encontramos con El Bar un lugar introvertido y elegante. Una gran ventana de 6 metros de largo encuadra una vista apaisada del valle. Un gran mueble de madera negra ofrece respaldo al espacio.

Un portón de mañío rústico da paso al Comedor; recinto iluminado y ambiguo con vocación de exterior. Hacia el norte el gran ventanal y la losa en punta definen con extremo cuidado el límite de la obra.

Una mesa de comedor de madera ciprés con su estructura de costillas de 6 metros de largo descansa al lado de este ventanal, privilegiando en todo momento la impresionante vista del Valle.

Por detrás de un gran mueble de madera negra otro ventanal separa La Cocina, que por la pendiente del terreno ha quedado semi enterrada, gozando de una vista singular de las parras desde abajo.

Desde el Comedor un portón idéntico al anterior comunica con el Quincho, un patio amurallado con un Olivo en el centro. Una ventana cuadrada enmarca la vista del viñedo.